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REGISTROS DE AUDICION 01 | 15/05/14
FERNANDO VIGUERAS Y DON MALFON
por Jorge Solís Arenazas.

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En 1967, al ser entrevistado por Michel Delorme y Jean Clouzet, John Coltrane se planteaba un problema que ha sido central en la música de, por lo menos, el último medio siglo: cómo lograr "una concordancia entre la atmósfera específica de la pieza y la sonoridad susceptible de restituirla con la mayor fidelidad posible". Esta cuestión se acentúa en la improvisación (ya sea en un set totalmente abierto o con materiales preparados previamente), dado que esa atmósfera y esa sonoridad existen únicamente vinculadas entre sí y, aún más, desaparecen en la medida en que surgen. En pocas palabras, no existe ningún proceso de restitución entre una y otra.

Por esta razón, los materiales son el nervio sensible de la improvisación. No sólo por la forma en que se desenvuelven o se relacionan mutuamente (por ejemplo, lo acertado o errático de cierta idea musical), sino también por la manera en que interactúan con otros elementos que, por definición, el músico puede considerar pero que no controla (desde la acústica del sitio hasta la memoria perceptiva de quienes asisten a la performance).

Si algo habría que destacar de la sesión de Registros de Audición realizada el 15 de mayo de 2014 es precisamente la conciencia de los músicos por los materiales, su convicción por ponerlos a prueba en un escenario realmente arduo, como el Ex Templo de Santa Teresa La Antigua.

 

Videocobertura por Concepción Huerta / Audition Records. Ex Teresa Arte Actual 2014

 

Es evidente que Don Malfon (Alfonso Muñoz) entiende el acto de ejecutar su instrumento (en su caso, el saxofón barítono y el alto) no tanto como el despliegue de las técnicas adquiridas, sino como una vía para someterlo a una minuciosa revisión; cuando uno lo escucha, en solitario o grupalmente, queda claro que no busca apoyarse en referentes ya asimilados. Por el contrario, parece elegir ciertas posibilidades instrumentales, quizá formuladas de antemano, y ver cómo funcionan en la situación que está atravesando, ante determinadas circunstancias concretas. Me da la impresión de que los multifónicos, los frulatos y los armónicos de gran amplitud son, en su caso, estrategias para interactuar con el espacio; no para jugar con él, sino a la inversa: hacer que la arquitectura le devuelva esos gestos que él ha lanzado y someterse a ellos en tanto que provocaciones para construir y tejer los momentos diversos de su discurso musical.

Uno de los hilos conductores de su lenguaje radica en las variaciones de dimensión. A graves notas de larga duración le suceden otras entrecortadas; juega con la respiración, insinúa notas "falsas" o desarticula posibilidades melódicas. Va de lo continuo a los silencios, de la acentuación ansiosa al sostenuto, de la nota pedal al sonido aislado, entre variaciones rítmicas vertiginosas o momentos pausados. Y lo mismo ocurre con los límites de su saxofón: mientras que a veces lo reduce a una sola de sus partes (las llaves o la campana), otras veces lo expande, no con otros objetos, sino con su propio cuerpo (por ejemplo, al convertir la parte interna de su muslo en una sordina) o en la arquitectura misma, según se dijo anteriormente.

 

Videocobertura por Concepción Huerta / Audition Records. Ex Teresa Arte Actual 2014

 

Por su parte, Fernando Vigueras no tiene nada nuevo entre manos, e intento decir esto con tono elogioso. Me explico: más que saltar erráticamente de "novedad" en "novedad", su búsqueda ha sido constante, ha sabido profundizar en sus interrogantes iniciales y, gracias a este paciente proceso, ha madurado una de las construcciones sonoras más relevantes en el actual panorama mexicano.

Su reflexión sobre los límites o las fronteras de su instrumento en tanto que objeto le ha abierto las puertas para explorar ciertos entramados tímbricos, que tienden hacia el detalle sin descuidar su potencia, su fuerza latente. Lo más interesante es que éstos nacen al quebrantar la comprensión lineal del instrumento. De entrada, frente a su guitarra se desvanece el concepto de centro; todo se vuelve periferia y, por lo tanto, cualquiera de sus partes (los “nodos resonantes”, como él los llama) es susceptible de dibujar incesantes mapas acústicos. Podría decirse, de hecho, que la guitarra es el objeto constante, pero no necesariamente privilegiado, en su propuesta musical.

Es bien conocida la formulación de Deleuze y Guattari, según la cual no existen entidades fijas, sino que vivimos en una red discontinua de flujos que marchan en múltiples direcciones. Esta idea resulta fértil al momento de comprender lo que hace Vigueras, pues no se limita a "tocar su guitarra con objetos"; al contrario, genera encuentros entre distintas realidades objetuales y, con ello, descubre rincones inéditos de su instrumento, lo obliga a redefinirse desde otras superficies y actos. Lo descentra para recuperarlo por otras vías y fracturar la unidimensionalidad en la que está asfixiado. Esto no sólo es un proceso que implica a la guitarra en sí misma, sino su memoria (la técnica instrumental, finalmente, puede ser concebida como una recreación histórica de los códigos y consensos establecidos en torno a un objeto en particular, el proceso ineludible en el que un lenguaje termina por hacer rehén a un objeto).

No es asunto menor que esta investigación se materialice a través de una guitarra, quizá el instrumento más omnipresente del siglo pasado (y de éste), es decir, un referente instrumental con un peso histórico inmediato de gran envergadura en diversas tradiciones, que incluyen la cultura pop y su avasallante circulación mediática. Vigueras eclosiona esto al invertir su lógica, ya sea con componentes del mismo campo musical (como su pequeño arco de cerdas de caballo), o con detritus de la vida cotidiana (latas, limas de uñas, balines, vasos de unicel...). De esta manera, logra que las cuerdas de su guitarra no sean los barrotes de una prisión. ¿El resultado? Uno de los lenguajes más personales que podemos hallar aquí y ahora.

Jorge Solís Arenazas.
Otoño 2014

 

Publicado el Sábado 14 de Marzo de 2015
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